jueves, 17 de noviembre de 2016

Cuando hay un gran dolor....


Cuando hay un gran dolor, sólo hay tres reglas: no apartar el dolor, no intentar comprenderlo, y no complacerse en él.

Miguel Angel Reche

martes, 15 de noviembre de 2016

No hay otro camino.


No hay otro camino.
En el momento que desechas:
los miedos, las dudas,
lo que te gusta
y lo que te disgusta.
En ese momento, nada,
absolutamente nada,
puede interferir,
y podrás oír,
la voz clara
que grita en tu interior.


Miguel Angel Reche


domingo, 13 de noviembre de 2016

La tierra y el cielo.



Es difícil tener los pies en tierra mientras tu corazón mira hacia el cielo. Pero el secreto para conseguirlo es que la tierra y el cielo no están separados.


sábado, 12 de noviembre de 2016

El Amor.

El amor no tiene nada que ver con retener a aquellos que quieres a tu alrededor....

El amor es ese vínculo entre personas que las hace florecer.....

Pero, para que la floración sea plena, el vínculo tiene que romperse, siempre. La misión del amor es llevarnos más allá del reino de la separación.



domingo, 3 de abril de 2016

Taller de "Crecimiento personal" en Tomares

Hola!

Soy Miguel Angel Reche y os propongo un método propio para trabajar diferentes áreas del bienestar psicológico y emocional de la persona:

- Primero trabajaremos la autoobservación y el autoconocimiento como primer paso para el cambio y como primer cambio en si mismo.

- Segundo, reformaremos nuestro sistema psicológico, eliminaremos nuestros condicionamientos negativos y recuperaremos el orden positivo natural de nuestra psique.

- Tercero, trabajaremos nuestro mundo emocional, eliminando las resistencias y bloqueos que nos impiden vivir de forma optimista, plena y feliz.

En este taller te sumergirás en un proceso de inversión psicológica, donde abandonarás los condicionamientos negativos que te llevan al sufrimiento, dolor, ansiedad y depresión. Y encontrarás una conexión con tu ser positivo que te inundarán de optimismo, tranquilidad, paz, alegría y bienestar.

Os esperamos....





martes, 22 de marzo de 2016

«El mejor regalo que puedes hacer a tu hijo es ayudarle a entrenar el cerebro en positivo»


La filósofa y divulgadora Elsa Punset explica cómo practicar esta rutina, a raíz de la publicación de «El libro de las pequeñas revoluciones»




Punset, durante la entrevista sobre «El libro de las pequeñas revoluciones»

Doscientas cincuenta pequeñas rutinas que podrían cambiar tu vida amorosa, laboral, familiar... y, sobre todo, contigo mismo. Esta es la última propuesta editorial de Elsa Punset con «El libro de las pequeñas revoluciones» que, por cierto, no es una obra para leer de un tirón. Es más bien, explica con pasión la autora, para que uno se pregunte, «¿qué rutina exprés necesito hoy? Le haga la página una foto con el móvil, y se la lleve encima para practicarla en cualquier momento del día. O para que lo tenga en la mesilla a modo de consulta», propone.

El libro es, en sí mismo, un compendio de las personas que han inspirado a esta filósofa por su sabiduría a lo largo de los años. «Es un libro para vivir dentro, para pintar, tiene citas... Quería que fuera esa persona sabia, esa referencia, que te acompaña en el proceso de las emociones, en el que estamos muy solos normalmente. Normalmente preguntas a una amiga, a tu madre, a la vecina... Yo quería respuestas con cierta coherencia y consistencia», asegura.

Con el libro lo que Punset intenta es dar pistas muy sencillas de lo que la gente puede hacer de forma natural. «De hecho, es muy probable que los lectores conozcan muchas de las propuestas, pero que no las practiquen aunque les hagan sentirse bien. Me gustaría ayudarles a reincorporarlas», añade.


—Los seres humanos, ¿aprendemos solo de la experiencia, de la dificultad, de la pérdida?

—Así es como funcionamos. En piloto automático. El cerebro es un órgano programado para sobrevivir. Esta es su única prioridad. No es que seas más creativo, que te relaciones mejor, que te sientas mejor… Eso no importa. Entonces, ¿qué hace el cerebro? Agranda los peligros, recuerda las cosas malas… para las cosas buenas es como si fuese teflón. En cambio, agarra todo lo malo. Y desde que nacemos nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Qué he hecho en este libro? Poner 250 rutinas positivas para que todo el mundo encuentre alguna que le sirva, o que se cree las suyas propias.

—¿Es cierto que para hacer tuya una rutina, hay que repetirla durante todos los días durante un mes?

—Esto no es una ciencia exacta. Lo que si es cierto es que cada acción y cada pensamiento dejan una huella física en el cerebro. Y no somos lo suficientemente conscientes de eso. Se parece más al mecanismo de «me lavo los dientes por las mañanas», que el cuerpo ha aprendido a activar. Pero se trata de hacerlo de forma consciente. Simplemente de preguntarte, ¿dónde puedo mejorar? ¿Qué cosas, qué hábitos, qué repito una y otra vez y no me funcionan? ¿Puedo desaprender? Esto último es otra cosa a tener en cuenta y que no hemos aprendido a hacer. Funcionamos en piloto automático. Con lo cual cuando hablamos de aprendizaje. Tienes que repetir muchas veces una cosa para que el cerebro la aprenda. Que desaprenda una forma de hacer las cosas y que aprenda otra. Sabemos que tienes que repetirlo bastantes veces, por esta razón he intentado que las rutinas sean ligeras.

—De las 250 rutinas exprés, ¿cuáles son las preferidas de Elsa Punset, su «top ten»?

—Cualquiera que me ayude a activar mi luz interior. Pero todo depende del momento de la vida en la que te encuentras. Mis diez rutinas preferidas de ahora lo son porque pertenecen al ámbito en el que estoy trabajando, pero no porque me tengan que durarme toda la vida. Por ejemplo, ahora mismo estoy muy centrada en todo lo que es lenguaje facial y corporal para gestionar las emociones. A mí me encanta la de las «poses poderosas». Es maravillosa. Para entenderla, aconsejo ver el vídeo de la psicóloga social de Harvard Amy Cuddy, donde se muestra como las «posturas de poder» —mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito. Existen dos tipos de «poses poderosas». La de ganador del maratón, con los brazos abiertos y el mentón levantado, o la de brazos en jarras. Si tu haces cualquiera de estos dos gestos, en dos minutos cambia todo el equilibrio químico corporal del cuerpo, porque estás mandando un mensaje al cerebro muy importante.

Es curioso, pero se ha visto que las niñas, hasta los 11 o 12 años, tienen las mismas poses que los chicos. Pero a partir de esa edad se repliegan: Se dejan interrumpir, hablan más bajito, se arriesgan menos… Con el cuerpo reflejan el mensaje social que les enviamos, y que las niñas van incorporando. Así pues, el mejor regalo que puedes hacer a tus hijas, hermanas, sobrinas, alumnas, es enseñarles a reclamar ese espacio. Es una sencilla rutina emocional, muy poderosa. También funciona solo imaginándolo.

Por último, la rutina que más me gusta en este momento, y que en particular creo que una de las más útiles, es la de los gestos faciales. Hay una conexión muy directa entre el cerebro y la cara. Si frunces el ceño, si pones cara de sorpresa… tu cerebro reacciona inmediatamente.

—¿Quién manda el mensaje a quién?

—Van a la vez. Esto me parece extraordinario. Antes pensábamos que «si yo me siento bien, sonrío». Ahora resulta que si sonríes ya estás mandando el mensaje de que no estás tan mal como temes. Pero tu cerebro —por si acaso— está todo el día en alerta. Se ha comprobado que las mujeres y hombres que se inyectan botox, al no poder fruncir el ceño, tienen una percepción un poco menor de las cosas negativas que les vienen de fuera. Una de las rutinas del libro es practicar lo que llamo «botox natural». Es como abrir el capó de un coche. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué puedo cambiar? ¿Qué es sencillo de cambiar? ¿Qué puedo hacer que, de alguna forma, le mande un mensaje diferente al cerebro?

—Decía usted que, desde que nacemos, nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?

—En mi familia practicamos mucho el «thing». Básicamente de lo que se trata es de abrir los cauces de comunicación. Los humanos tenemos a veces una verdadera dificultad a la hora de prevenir o de hablar de los problemas, aunque no sean demasiado grandes. Generalmente reventamos las situaciones, porque dejamos que la situación se enquiste. Con el «thing» lo que tratamos de hacer es acostumbrar a los niños desde que son pequeños a contar las cosas que les preocupan, para buscar soluciones en grupo. No se trata de que comuniquen solamente las experiencias malas. En casa hablamos de una cosa buena y de una cosa mala. La cosa buena es una celebración: siempre hay que celebrar y es algo que a las familias se nos olvida.

Debería haber mucha más alegría en las familias. Nosotros celebramos, y luego exponemos la cosa que creemos que es mejorable, lo que sea, para tomar decisiones en familia. Nos preguntamos: ¿qué podemos hacer? Pero no lo hacemos desde la confrontación o la agresividad. Funciona muy bien, porque entonces lo que haces es adelantarte a los problemas. Convocamos un «thing» cada cierto tiempo y cuando alguien dice: «No tengo ningún problema», buscamos algo para mejorar. Porque todo es mejorable. Con este tipo de acciones al niño le das la sensación también de que las cosas están en sus manos. Creo que es muy importante entender que, al final, en cuestiones de gestión emocional, podemos mejorar las cosas, cambiarlas.

—Usted en su libro propone otra rutina para entrenar el cerebro de los niños en positivo: el llamado «bote de la felicidad». ¿Puede explicar a los lectores de qué se trata?

—Cuanto antes acostumbre uno a los niños a pensar en positivo, mejor. En este sentido, el bote de la felicidad» es una iniciativa muy bonita para practicar en familia. La idea es tener en casa un gran bote, transparente, en el que cada noche todos los miembros metan una nota con lo bueno que les ha pasado a lo largo del día: que el repartidor de pizza ha sido particularmente amable, un abrazo chulo con un amigo o con tu hijo, un rato en un jardín, un baño con sales… cada uno tiene sus alegrías. Hay que escribir todos esos momentitos que habitualmente dejamos pasar, porque lo normal es que cada noche tu cerebro vaya a recordar lo malo, las decepciones del día, o una mirada desagradable de alguien, y meterlos en el bote.

El tiempo que se tarda en escribirlo permite al cerebro fijarlo. Tenemos memoria a corto plazo, a largo plazo, y lo que pasa es que todas estas cosas pasan tan deprisa… que no se fijan en la memoria. Las malas sí porque el cerebro las recuerda, les da vueltas. Pero las buenas no, por lo que es importante ser conscientes de este fallo de nuestro cerebro. Si entrenas a tus hijos desde pequeños a pensar en positivo, tienen algo muy importante que agradecerte. Es acostumbrarlos, igual que se lavan los dientes, a hacer de este gesto una rutina.

—Las 250 rutinas de su libro hablan de la importancia de cuidarnos, en todos los aspectos. ¿Por qué nos queremos tan poco?

—Nos queremos poco porque básicamente no nos han enseñado. ¿De qué sirve el amor a un cerebro que solo quiere sobrevivir? Relativamente de poco. ¿De qué sirve quererte a tí mismo? De mucho. No sabíamos que sentirte bien, sentir emociones positivas, te hace ser más inteligente, más creativo, te da mejor salud, mejores ingresos, mejores relaciones con los demás... Pero en efecto, tendemos a pensar que cuidar de nosotros es egoísta. No somos conscientes de hasta qué punto si tú no estás bien, difícilmente puedes hacer sentir bien al resto de personas que te rodean. Cómo vas a cuidar de los demás desde un lugar vacío, estresado, cansado o inseguro... No puedes dar lo que no tienes, básicamente.

—Los cuidadores, por lo general, tienen sexo femenino. ¿Por qué?

—A las mujeres en concreto nos han enseñado a dar y a cuidar, y eso es una herencia de siglos. Al decir que «no» tienen la sensación de que están siendo egoístas, de que se están poniendo por delante. Creo que es fantástico que podemos aprender que hay cosas que para ti son básicas, y que sin ellas no puedes funcionar.

—Usted en su libro habla de la importancia de decir NO, y de lo tarde que se aprende, por lo general. ¿Por qué motivo? ¿Cómo podemos enseñar a los hijos?

—¿Cómo aprenden la gestión emocional los niños? Por imitación. No hace falta que expliques las cosas tan claro. No les enseñes a decir que no. Que ellos vean que su madre o su padre saben decir que NO. Y que lo hace con asertividad, no con agresividad. Que vean que su madre, por ejemplo, cuida de sí misma. Si tú no te cuidas, ellos no se van a saber cuidar. Da igual lo que les digas, es lo que hagas. Eres su modelo, y este mensaje sí que es fundamental.


Fuente: http://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-mejor-regalo-puedes-hacer-hijo-ayudarle-entrenar-cerebro-positivo-201603152234_noticia.html


lunes, 21 de septiembre de 2015

PRÓXIMO LUNES, Presentación del taller de crecimiento personal y bienestar emocional en Sevilla.


En: C/ Rioja 13, 1ºC.
SEVILLA

Taller de crecimiento personal y bienestar emocional
Presentación 28 de septiembre
De 19 h a 20 h

Teléfono ☎ 655090215
reche2@yahoo.es




domingo, 13 de septiembre de 2015

Taller de crecimiento personal y bienestar emocional en Sevilla.

SEVILLA
Taller de crecimiento personal y bienestar emocional
Presentación 28 de septiembre 
De 19 h a 20 h
Teléfono  655090215
reche2@yahoo.es



TAREA DE RELAJACIÓN.


PRELIMINARES.-
(Es preferible adoptar una Postura No-Acostumbrada para realizar esta Tarea, sugerimos la Postura Sufí, que es hincado y sentadas las nalgas sobre los talones y con las manos sobre los muslos; la Postura de Semi-Loto, apoyadas las nalgas sobre un cojín y sin cruzar las piernas y con las manos sobre los muslos; o la Postura sentado al borde de una silla dura con los pies apoyados en el suelo y las manos sobre los muslos….; trate de adoptar dos posturas diferentes en sus prácticas, una para cuando la realice por la mañana y la otra para cuando la realice por la noche )
(En la Postura elegida, trate de mantener erguida y derecha su columna vertebral, así como el cuello… Adopte la Postura y bascule el cuerpo desde la cadera un poco hacía adelante y un poco hacia atrás y encuentre ese punto donde siente que su columna está erecta como pila de monedas… Igualmente, bascule su cabeza hacia delante y hacia atrás hasta sentir ese punto donde la cabeza encuentra su equilibrio… ¡Nunca trate de forzar ese estar erguido de columna y cuello, hágalo de manera natural y sin forzar nada!)
(Este ejercicio requiere que le dedique 20 minutos desde su inicio hasta su final, así que procure adoptar su Postura en un lugar donde no vaya a ser interrumpido…Se debe practicar por la mañana al despertar, antes de hacer cualquier cosa; quiere decir que al levantarse lo primero por realizar es esta Tarea.
(Si prefiere deje sus ojos cerrados, y ábralos mirando un poco hacia abajo cuando ya haya logrado control con el paso de su práctica)
(La ATENCIÓN es la parte más inferior de la Voluntad, pero para nosotros es lo más Poderoso con que contamos… Practiquemos para sentir cuándo la Dirigimos hacia donde elijamos:
Adopte su Postura seleccionada, ponga ambas palmas de las manos descansando sobre los muslos. Voltee su mano derecha para que quede palma arriba y descansando sobre el muslo…}
Ahora Dirija toda su ATENCIÓN A ESA MANO DERECHA, no es un pensar ni nada por el estilo, es como si todo su interés e intención es Contactar esa mano con su ATENCIÓN, como si eso que siente ser usted mismo sale de usted y va a meterse dentro de la mano derecha, y la Contacta… Permanezca un par de minutos totalmente Concentrando toda su ATENCIÓN en esa mano derecha.. Después de ese lapso, trate de Sentir la Diferencia que se siente entre su mano derecha y la izquierda… Esa diferencia fue resultado de Contactar con su ATENCIÓN dicha mano…La mano derecha la sentirá mucho más “viva” que la izquierda, como si adquiriera una energía en su interior más poderosa… La ATENCIÓN produce eso ya que es Superior a la mano, de acuerdo con la ley: “Lo Superior se mezcla con lo Inferior para Crear algo nuevo e intermedio entre las dos energías”. No confunda, dirigir su ATENCIÓN no le dará más Atención, sino que el resultado de Trabajar dirigiéndola produce una Energía Sensible, algo de mayor nivel que lo automático. Así que si usted trabaja dirigiendo su ATENCIÓN, contará con mayor Energía Sensible, esto quiere decir, será más sensible a lo que sucede en su interior o en lo exterior, dependiendo hacia dónde dirige su ATENCIÓN…En este caso usted Sentirá más Viva su mano derecha, y comparé que su mano izquierda al no recibir ese influjo de su ATENCIÓN, es un simple pedazo de carne sin vida interna…)
(Esta práctica de constatación de su Atención con sus manos, no les lleva más que un par de minutos, y sólo realicela la primera vez que intenta hacer la práctica de Relajación.. Ahora.continué de inmediato con la Práctica Real de Relajación)
PRÁCTICA DE “RELAJACIÓN”.-
(Practicar todas las Mañanas)
Llevo mi Atención y Contacto el interior de toda mi frente, la Mantengo hasta que sienta que todos los músculos grandes y pequeños se relajan (usted no tiene que hacer nada, sólo contactar con su Atención esa parte y la relajación se da por sí misma)
Después de unos 20 segundos, quita su Atención de la frente, y la dirige a Contactar ambos ojos por dentro, y la mantiene hasta sentir que todos los pequeños músculos se relajan…
Así continúo, despacio y dando tiempo para que cada parte se relaje, en sus primeros intentos quizá no pueda sentir profunda esa relajación, pero ese es su Trabajo al practicar con Disposición y Determinación… La secuela de partes a Contactar y Relajar es la siguiente:
Frente
Ambos ojos
Nariz
Ambos pómulos
Labio superior
Paladar y lengua
Labio inferior
Toda su quijada desde la barbilla hasta las orejas
(Ahí deberá Sentir todo su Rostro relajado)
Parte superior del cráneo
Ambas partes laterales del cráneo, incluye orejas
Parte trasera u occipital del cráneo
El cuello por el frente
El cuello a ambos lados
Parte trasera del cuello
(Ahí deberá sentir toda su cabeza y cuello relajados)
Hombro derecho, por dentro
Brazo derecho
Codo derecho
Antebrazo derecho
Muñeca derecha
Dorso de mano der.
Dedo pulgar mano der.
Dedo índice mano der.
Dedo medio mano der.
Dedo anular mano der.
Dedo meñique mano der.
Palma de la mano der.
(Ahí debe sentir todo su brazo derecho relajado)
Procede igual con el Brazo Izquierdo
Parte superior y a todo lo ancho del pecho
Parte media del pecho
Todo el vientre alrededor del ombligo
Parte región púbica
Ambos hombros
Parte superior de la espalda
Parte media de la espalda
Parte baja de la espalda
(Ahí debe sentir todo su tronco relajado)
Glúteo derecho
Muslo der.
Rodilla der.
Pantorrilla der.
Tobillo der.
Talón der.
Empeine der.
Arco der.
Punta de pie der.
Todos los dedos pie der.
(Ahí toda su pierna derecha debe sentirse relajada)
Igual para toda la Pierna Izquierda
Aquí termina el Ejercicio de Relajación. Todo su cuerpo debe sentirse relajado, libre de tensiones, y mucho más vivo… Sea Sensible a lo que ese nuevo estado de Relajación le Posibilita: ¿qué sucede con sus pensamientos y emociones automáticas habituales? ¿Cuál siente ser la diferencia con su estado habitual? Trate de comparar la energía que siente al terminar la relajación, con la que le es habitual… Descubra cosas acerca de la diferencia entre su actividad ordinaria contra este tipo de acto en que usted dirigió su ATENCIÓN…
Manténgase ahí sintiéndose totalmente relajado, por un par de minutos, para que los resultados se sedimenten orgánicamente en su Ser…
(Si al final descubre o siente que alguna parte o partes del cuerpo no las siente relajadas, o desee profundizar la Relajación, requiere dedicar mayor tiempo de concentrar su ATENCIÓN en ellas…Aprenda a conocerse cada vez más mientras practica…, y Profundice su Práctica)
(Con el paso de los día profundice su Practica, el tiempo ira disminuyendo para hacer la relajación, e intente otro ciclo pero a mayor profundidad)
(En su vida diaria trate de recordar ese Estado de relajación, aplíquelo parcialmente sobre todo en cara, cuello y abdomen, mientras continua haciendo sus labores cotidianas)

martes, 8 de septiembre de 2015

NUEVE BURROS, Tomado de la sabiduría sufí:


Una vez, Nasrudin se comprometió a llevar nueve burros para entregarlos a un granjero de la localidad.
El hombre que se los había confiado los contó uno por uno, para que Nasrudin estuviese seguro de que realmente eran nueve.
En el camino, su atención se distrajo por algo que vio a un lado.
Nasrudin, sentado sobre uno de los animales, los contó una y otra vez. Solamente podía contar ocho.
Lleno de pánico, saltó al suelo, miró en todas direcciones, y los contó nuevamente.
Había nueve.
Entonces se dio cuenta de un hecho notable. Cuando estaba montado en burro, solamente podía ver ocho burros. Sin embargo, cuando desmontaba, había nueve a la vista, sin lugar a dudas.
-Este es un castigo por ir montado,- reflexionó el Maestro-. –Sin duda debería ir caminando detrás de los burros.
-¿Tuviste alguna dificultad para traerlos hasta aquí?- le preguntó el granjero cuando llegó, polvoriento y cansado.
No después de que aprendí el truco de los que llevan burros. Caminar detrás –dijo Nasrudin-. Antes de hacerlo, me jugaban toda clase de artimañas.


jueves, 6 de agosto de 2015

"En la INDIA se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad"


La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.